Periimplantitis: Qué Es y Cómo Se Trata

Periimplantitis — guía de Clinicdent, Mallorca

La periimplantitis es una infección que inflama la encía alrededor de un implante dental y destruye progresivamente el hueso que lo sostiene. Afecta a cerca del 20 % de los pacientes con implantes, es decir, a 2 de cada 10. Los primeros signos son sangrado al cepillar la zona del implante, encía enrojecida o inflamada y mal sabor persistente. Detectada en fase inicial, cuando todavía es mucositis, se revierte por completo; cuando ya hay pérdida ósea, el tratamiento es más complejo pero el implante suele conservarse.

Un implante no se caria. Eso es cierto, y es una de las grandes ventajas del tratamiento.

Lo que sí puede hacer un implante es perder el hueso que lo sujeta. Y a diferencia de una caries, esto no duele hasta que va bastante avanzado. Por eso conviene saber qué mirar: la periimplantitis es de los pocos problemas dentales donde llegar tres meses antes cambia por completo el pronóstico. Lo vemos con frecuencia en la consulta, y también en pacientes que llegan a nuestra clínica con implantes colocados en otro sitio.

¿Qué es la periimplantitis?

La periimplantitis es una enfermedad inflamatoria de origen bacteriano que afecta a los tejidos que rodean un implante dental y que provoca pérdida del hueso de soporte. Es el equivalente, en un implante, de lo que la periodontitis es en un diente natural: la placa bacteriana se acumula, la encía se inflama y el hueso se va reabsorbiendo.

La diferencia con un diente natural es relevante. Un diente está unido al hueso por el ligamento periodontal, un tejido con vascularización propia y cierta capacidad defensiva. Un implante se integra directamente en el hueso, sin ese ligamento intermedio. Resultado: cuando la infección arranca alrededor de un implante, avanza más rápido y encuentra menos resistencia que alrededor de un diente.

Según los datos que maneja el sector, alrededor del 20 % de los pacientes con implantes desarrolla periimplantitis en algún momento. No es una rareza clínica: es una complicación frecuente y, en gran medida, prevenible.

¿Qué síntomas tiene la periimplantitis y cómo detectarla a tiempo?

Los primeros signos de periimplantitis son el sangrado de la encía al cepillar alrededor del implante, el enrojecimiento y la inflamación del tejido, y un mal sabor o halitosis que no se corrige con higiene. El dolor y la movilidad del implante aparecen tarde, cuando la pérdida ósea ya es importante.

Ordenados de más temprano a más tardío:

  • Sangrado al cepillar la zona del implante. Es el primer aviso y el más ignorado.
  • Encía enrojecida, brillante o hinchada alrededor de la corona.
  • Mal sabor persistente o halitosis localizada.
  • Supuración: salida de pus al presionar la encía.
  • Retracción de la encía, que deja ver el cuello metálico del implante.
  • Dolor o molestia al masticar en esa zona.
  • Movilidad del implante. Signo tardío y de mal pronóstico.

Aquí está la clave de todo el asunto: los tres primeros signos no duelen. Por eso mucha gente los interpreta como algo pasajero y espera. Y esperar, en periimplantitis, es exactamente lo que no conviene hacer. Un implante nunca debería sangrar al cepillarlo. Si sangra, hay algo que mirar.

¿Qué diferencia hay entre mucositis periimplantaria y periimplantitis?

La diferencia está en el hueso: la mucositis periimplantaria afecta solo al tejido blando y es reversible; la periimplantitis implica ya pérdida de hueso de soporte y esa pérdida no se recupera espontáneamente. Distinguirlas es lo que separa una limpieza profesional de una cirugía.

Mucositis periimplantariaPeriimplantitis
Tejido afectadoSolo encíaEncía y hueso
Pérdida óseaNo
Sangrado al sondar
SupuraciónPoco frecuenteFrecuente
ReversibilidadTotalEl hueso perdido no se regenera solo
TratamientoHigiene profesional y control de placaDescontaminación, a veces cirugía

La mucositis es la fase en la que hay que actuar. Es reversible al cien por cien con una higiene profesional y un control de placa correcto en casa. Cuando se deja evolucionar, se convierte en periimplantitis, y ahí el hueso que se ha perdido ya no vuelve por sí solo.

Solo hay una forma fiable de saber en qué fase estás: sondaje periimplantario y radiografía comparada con la del momento de la colocación. A ojo no se distingue.

¿Por qué aparece la periimplantitis? Causas y factores de riesgo

La causa directa es la acumulación de placa bacteriana alrededor del implante, pero hay factores que multiplican el riesgo y explican por qué dos pacientes con la misma higiene evolucionan distinto.

Factores del paciente:

  • Antecedentes de periodontitis. Es el factor de riesgo más potente. Quien ha perdido dientes por enfermedad periodontal tiene claramente más papeletas.
  • Tabaquismo. Reduce la vascularización de la encía y compromete la defensa local.
  • Diabetes mal controlada. Altera la respuesta inflamatoria y la cicatrización.
  • Higiene insuficiente alrededor del implante, sobre todo en espacios interproximales.
  • Bruxismo, por la sobrecarga mecánica mantenida sobre el implante.

Factores del tratamiento:

  • Restos de cemento bajo la encía al fijar la corona. Causa frecuente y totalmente evitable.
  • Prótesis mal diseñada que impide limpiar bien la zona.
  • Posición inadecuada del implante, que dificulta el acceso del cepillo.
  • Falta de revisiones de mantenimiento tras la colocación.

Esto último merece énfasis: un implante no es un tratamiento que se termina el día que se coloca la corona. Necesita mantenimiento profesional periódico, igual que un diente natural, y la limpieza dental profesional periódica es parte del tratamiento, no un extra opcional.

¿Cómo se trata la periimplantitis según su fase?

El tratamiento depende de cuánto hueso se haya perdido. En fases iniciales basta un abordaje no quirúrgico; cuando la pérdida ósea es moderada o avanzada, hace falta acceder quirúrgicamente para descontaminar la superficie del implante y, si procede, regenerar el defecto.

Fase 1 — Mucositis (sin pérdida ósea). Limpieza profesional de la superficie del implante, retirada de cualquier resto de cemento, instrucción de higiene y revisión a las pocas semanas. Reversible por completo.

Fase 2 — Periimplantitis inicial. Desbridamiento no quirúrgico con instrumental específico que no raye el titanio, descontaminación química y, en algunos casos, antibioterapia local o sistémica. Control radiográfico posterior.

Fase 3 — Periimplantitis moderada o avanzada. Cirugía de acceso para descontaminar la superficie expuesta bajo visión directa. Según la morfología del defecto, se plantea regeneración ósea con biomateriales o cirugía resectiva para dejar la zona limpia y mantenible.

Fase 4 — Implante no recuperable. Cuando la pérdida ósea es muy extensa o el implante tiene movilidad, se retira. Tras un periodo de cicatrización, y si las condiciones lo permiten, puede volver a colocarse otro implante, a veces con regeneración previa del hueso.

El factor que más pesa en el pronóstico no es la técnica empleada: es en qué fase se llega.

¿Se puede perder el implante por una periimplantitis?

Sí, la periimplantitis es la principal causa de pérdida de implantes a largo plazo, pero la mayoría de casos tratados a tiempo se conservan. El implante se pierde cuando el hueso remanente ya no basta para sostenerlo, no por la infección en sí.

Lo que marca la diferencia:

  • Fase en la que se detecta. En mucositis, la conservación es prácticamente total. En periimplantitis avanzada con movilidad, la extracción suele ser inevitable.
  • Control de los factores de riesgo. Sin dejar el tabaco o sin controlar la diabetes, la recidiva es muy probable aunque el tratamiento inicial funcione.
  • Mantenimiento posterior. Los pacientes que acuden a las revisiones de mantenimiento conservan sus implantes en una proporción muy superior.

Una precisión importante: perder un implante por periimplantitis no significa que no se pueda volver a colocar otro. Significa que hay que sanear la zona, esperar la cicatrización y, si hace falta, regenerar el hueso antes de reintentarlo. Sobre la vida útil de un implante bien mantenido hablamos en detalle en cuánto duran los implantes dentales.

Qué hacer si el implante te lo puso otra clínica

Es una situación mucho más común de lo que parece y suele venir acompañada de un pudor innecesario: la gente teme que en otra clínica no quieran tocar el implante de un compañero. En la práctica, cualquier clínica con implantología puede valorar y tratar un implante colocado en otro centro.

Lo que conviene llevar a la primera visita:

  • La radiografía del momento de la colocación, si la conservas. Es la referencia para medir cuánto hueso se ha perdido.
  • La marca y el modelo del implante, que debería constar en tu historia clínica o en la tarjeta de implante que se entrega al paciente.
  • Las fechas de colocación y de la última revisión.

El dato de la marca importa de verdad: si hay que sustituir un componente protésico, necesita ser compatible, y con implantes de casas sin trazabilidad esto a veces se complica. Si no tienes esa información, la clínica original está obligada a facilitarte tu historia clínica; es un derecho del paciente reconocido en la Ley 41/2002 de autonomía del paciente.

Y si vives en Mallorca pero te trataste fuera —algo habitual entre residentes extranjeros y pacientes que aprovecharon un viaje—, el seguimiento local es justamente lo que evita que un problema pequeño se convierta en la pérdida del implante.

Cómo prevenir la periimplantitis

  1. Cepilla el implante como un diente más, dos veces al día y con especial atención al margen de la encía.
  2. Limpia los espacios interproximales a diario con cepillo interdental o irrigador.
  3. Acude a las revisiones de mantenimiento que te indiquen, normalmente cada 6 meses.
  4. Hazte la higiene profesional periódica con instrumental apto para implantes.
  5. Deja de fumar, o al menos reduce de forma significativa.
  6. Controla la diabetes si la tienes; la glucemia estable protege la encía.
  7. Consulta ante el primer sangrado, sin esperar a que duela.

El punto 7 es el que más implantes salva.

Preguntas frecuentes sobre la periimplantitis

¿Cómo sé si tengo periimplantitis en un implante dental?

El primer indicio suele ser el sangrado de la encía al cepillar alrededor del implante, acompañado de enrojecimiento o inflamación. También puede aparecer mal sabor, supuración o retracción de la encía dejando ver el cuello del implante. El dolor y la movilidad son signos tardíos. Confirmarlo requiere sondaje periimplantario y una radiografía comparada con la de la colocación, porque a simple vista no se distingue una mucositis de una periimplantitis.

¿Se puede curar la periimplantitis o hay que quitar el implante?

Se puede tratar, y en la mayoría de casos el implante se conserva. En fase de mucositis, cuando aún no hay pérdida ósea, es reversible por completo con higiene profesional. En periimplantitis establecida el tratamiento pasa por descontaminar la superficie del implante, a veces con cirugía de acceso y regeneración del hueso perdido. Solo se retira el implante cuando la pérdida ósea es muy avanzada o presenta movilidad.

¿La periimplantitis duele siempre?

No, y ese es precisamente su mayor riesgo. Los signos iniciales —sangrado, enrojecimiento, mal sabor— no producen dolor, por lo que muchos pacientes los pasan por alto durante meses. El dolor suele aparecer cuando la infección ya está avanzada y ha destruido una parte importante del hueso de soporte. Por eso las revisiones de mantenimiento son tan determinantes: detectan el problema en la fase en la que todavía es reversible.

¿Puedo tratarme una periimplantitis en una clínica distinta a la que me puso el implante?

Sí, sin ningún problema. Cualquier clínica con servicio de implantología puede valorar y tratar un implante colocado en otro centro. Conviene llevar la radiografía de la colocación y la marca y el modelo del implante, datos que deben constar en tu historia clínica y que la clínica original está obligada a facilitarte. Esa información es especialmente útil si hay que sustituir algún componente protésico, porque debe ser compatible.

¿Cada cuánto hay que revisar un implante dental para prevenir problemas?

Lo habitual es una revisión de mantenimiento cada seis meses, con higiene profesional realizada con instrumental específico para implantes. En pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal, fumadores o diabéticos, el intervalo suele acortarse a tres o cuatro meses. Estas revisiones incluyen sondaje y control radiográfico periódico, que es lo que permite detectar una pérdida ósea incipiente antes de que dé síntomas.

Si tu implante sangra, míralo cuanto antes

Un implante que sangra al cepillarlo está pidiendo una revisión, aunque no duela y aunque lleve años funcionando bien. En esa fase la solución suele ser sencilla; unos meses más tarde, no tanto. Valoramos también implantes colocados en otras clínicas, dentro y fuera de Mallorca.

Pide cita llamando al 971 90 22 03 o por WhatsApp al 657 628 673. Estamos en Carrer de Pascual Ribot, 10, Palma, de lunes a jueves de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00, y los viernes de 9:00 a 14:00. Puedes conocer al equipo de especialistas que te atenderá y ver el detalle del tratamiento en la página de implantes dentales en Palma de Mallorca. Si buscas un dentista en Mallorca para revisar un implante que te colocaron en otro sitio, no hace falta que traigas nada más que las ganas de solucionarlo.

Este contenido es orientativo y no sustituye un diagnóstico odontológico personalizado.

En las Mejores manos

Pide tu Cita en Nuestra Clínica Dental en Palma

Si buscas una clínica dental en el centro de Palma donde sentirte en confianza desde el primer momento y saber que estás en buenas manos, estaremos encantados de ayudarte.

Resumen de Privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.